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Dejé de pronunciar su nombre casi sin quererlo, eso fue porque nos habíamos dado un tiempo; no no, un tiempo no, un tiempo se lo dan las parejas para pensar algo y nosotros nunca habíamos estado. Yo lo llamaría “decirnos adiós”, bueno un adiós decidido por ella, un adiós que nos “haría bien”, un adiós que me haría olvidarla, un adiós para que la vea como mi amiga, como mi amiga y nada más. Pero quien sabe, tal vez es un adiós para ocuparnos de lo nuestro, adiós para olvidar lo que pasamos, un adiós que me dolió. La sigo recordando aunque no quiero.
No había pensado en recordarla tan seguido; digo, no había pensado en que esta separación me afectaría tanto, no lo había pensado porque que siempre hablábamos de una posible “ruptura” ella acababa diciéndome “dices tonterías, nosotros nunca nos separaremos, estaremos como amigos siempre, de verdad eso nunca pasará” y con un gesto en su rostro me demostraba que era verdad, me hacía creer con ese gesto de molesta que me quería, ese gesto de molesta que recuerdo todavía.
Alguna vez le comente sobre un sueño mío, aunque no se lo conté todo le expliqué lo más importante. “He soñado contigo, pero fue un sueño raro. Ya dime no importa. Si bueno, en el sueño tú estabas en una acera y yo en otra, estabas alejándote de mí, aunque no lo creas eso soñé, que te alejabas de mí. No digas tonteras, eso es una patraña, sabes que nunca pasará, no lo permitiré, estaré siempre junto a ti y tu junto a mí, como amigos”. Luego de eso seguimos hablando normal, como si todo fuera perfecto, mientras duró.
Yo esperaba que esto iba a suceder, nunca pensé que podría durar para siempre, aunque me hubiera gustado y mucho, pero lo presentía y se hizo realidad, no pensaba que tan pronto iba a pasar, pero pasó; de la noche a la mañana las llamadas al celular eran nulas, los mensajes se convirtieron en cero, las timbradas nunca existieron y peor aún los chats nunca sucedieron. “Es lo mejor” recuerdo que me dijo. Si, lo mejor si no te recuerdo, pero lastimosamente aún te quiero.
Llevo dentro de mí, en mi corazón, tu recuerdo viviente, tu recuerdo creciente, un recuerdo que no se borra con nada, un recuerdo imborrable por el tiempo, un amor casi inimaginable. Y me preguntaron “¿qué es de ella?, ¿Qué dice, cómo vas con ella? Pues nada, ya no hablo con ella, ya la olvidé, bueno fue porque simplemente dejamos de hablar, simplemente ya no hablamos”. Que mentira, una mentira blanca con rastro negro, una mentira oscura con pasado hermoso, si es verdad ya no hablamos pero tiene que ver con algo, ya no hablamos ni nos miramos, nos saludamos por compromiso, nos decimos chau sin un te quiero.
Admito que quiero olvidarte, estoy en ese proceso de mi mente y mi corazón borrarte, estoy en el proceso exacto para dejar de pensar en ti, en el proceso exacto para no hablar sobre ti. Todo es tan difícil para mí; es tan difícil porque no puedo dejar de hacerlo; a veces quiero llamarte pero pienso en que te diría; a veces quiero hablarte pero no sé sobre qué; a veces quiero volver a escuchar tu voz como los hacía antes, lo hacía a diario; a veces quiero decirte que aún te quiero; pero me preguntan ¿Cómo vas con ella?, mi respuesta será exactamente la misma que la anterior, les diré que me olvidé de ti.
A veces imagino cómo sería si los dos fuésemos más que amigos; sabes que nos imagino mirando el ocaso, los dos abrazados, sentados en la arena, y en ella dibujando nuestros nombres encerrados en un corazón. Un corazón que los tiene cautivos y que no los deja escapar, un corazón que se asegura que seguirán juntos una eternidad, un corazón que no se deja ahuyentar por la feroz marea que lo arrecia, un corazón que llevo impregnado en mí, un corazón que late por ti.
- Crees que nosotros podamos ser….
- Eso no puede ser, lo siento, somos amigos y no puedo verte como algo más – dijo casi sin titubear, aunque el asombro se reflejaba en sus palabras.
- Sí, yo lo sé, somos amigos, pero yo te quiero, te quiero y mucho, tu también dices que me quieres pero la verdad es que no sé que sentir, ya no sé si sentir cariño o amor por ti – le dije mirándola a los ojos, mirando sus bellos ojos caramelo en los cuales se reflejaban los míos.
- Mira, nosotros hablamos de querer, la verdad es que también te quiero y mucho, de verdad sí; pero ya tú hablas de amor y no sé qué decirte, hay tantas cosas que están girando en mi cabeza ahora, tantas cosas que no sé qué pensar, no sé qué hacer… - se calló por un segundo, un segundo que se me hizo eterno – ahora si me dejaste sin palabras, no sé qué decirte, no sé qué hacer, no sé si seguir viéndote, no sé si sería mejor dejar de hablarnos, hay tantas cosas que ahora no sé, tantas cosas que me están rondando…
- Bueno eso depende de ti, si crees que es conveniente dejar de vernos, dejar de hablarnos, entonces lo entenderé, lo acataré sin ningún inconveniente, si eso te hace sentir mejor entonces a mí también me hará sentir mejor, creo… – el factor de la duda se hizo presente, el factor que nunca falta.
- Quiero que me veas solo como una amiga, quiero que me veas solo como tu amiga.
- Y… ¿Qué crees que estoy haciendo?
- Pues no sé, como te dije, antes nosotros hablábamos de te quiero y ahora me dices otra cosa.
- Pues entonces discúlpame, de verdad perdón, no quería molestarte.
- Pero no lo hiciste, solo me dejaste sin saber qué hacer; y no quiero dejar de hablarte tampoco.
- Pero si piensas que es lo mejor, entonces lo es, para llegar a ganar hay q sacrificar algunas cosas.
- No me vengas con eso ahorita.
- Todavía que quiero dejarlo claro te pones así, todo depende de ti.
- Ya pasó, olvídalo, sigamos tranquilos.
- Pues no, es mejor dejar claro esto ahorita, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
- Bueno está bien, seguiremos hablando, seguiremos siendo amigos.
- ¡NO!, no quiero que hagas eso por compromiso, si crees que es mejor alejarnos entonces está bien.
- Otra vez con lo mismo.
- No es que empiece con lo mismo, sino que si te molesta es mejor dejarlo aquí, es mejor cortar la maleza al ras para que no vuelva a crecer.
- No me molesta y ya te lo dije, solo me dejaste anonadada.
- Sé que estas fastidiada y solo quiero darte una salida, algo con lo cual te sientas mejor.
- Mejor olvidemos esto, es lo mejor y no nos aremos daño
- Te digo algo, en un juego a veces se gana y a veces se pierde, hay ganadores y perdedores, en la vida para salir adelante hay que arriesgar ciertas cosas y hay que perder otras.
- Pero aquí, en esto que está pasando, los dos seríamos perdedores y no habría un ganador…
- Pues yo no lo creo así, mira que pienso que tú podrías ganar, aunque sea ganar algo.
- No, te equivocas, yo no quiero dejar de hablarte, y menos dejar de verte, y pienso que tú tampoco quieres eso.
- Pues la verdad no lo quiero, y tendré que ocultar mis sentimientos, para aunque sea lograr algo.
- Pero a veces se te escapan, a veces se te fugan.
- Sí lo sé, pero ahora es distinto, ahora los enterraré, aunque duela.
Como me dolió decirle eso, como dolió porque en verdad la quería y que mejor manera de demostrárselo que dándole mi amor, pero eso no podría pasar, la visión que tenía de ver el ocaso juntos y la brisa acariciando sus mejillas solo se quedaría en eso, en una visión nublada. Ahora el tiempo había pasado, pero no sé si en algo el sentimiento había cambiado, el sentimiento de ella porque el mío seguía inmutado, la seguía amando.